La Organización Mundial de la Salud (OMS) emitió una alerta urgente sobre el alto riesgo de brotes de cólera en Myanmar tras el devastador terremoto de magnitud 7.7 que sacudió la región centro-norte del país el pasado 28 de marzo.
La situación sanitaria se ha deteriorado drásticamente debido a graves daños en el sistema de saneamiento y el acceso limitado a agua potable, según confirmó Elene Vuolo, jefa adjunta de la OMS en ese país.
“La llegada del verano en abril, con temperaturas que superan los 40 grados centígrados y con pocas lluvias, agrava la crisis hídrica. El cólera es una amenaza real”, advirtió Vuolo en entrevista con la agencia EFE.
El cólera es una enfermedad bacteriana grave, asociada con diarreas intensas y deshidratación, que se propaga fácilmente en contextos de emergencia donde fallan los servicios básicos.
El terremoto también se sintió en países vecinos como Tailandia, donde se reportaron al menos nueve muertos y más de 100 desaparecidos
En octubre pasado, ya se había registrado un brote en la región de Mandalay, una de las zonas más golpeadas por el sismo reciente.
El terremoto, junto con réplicas de hasta magnitud 6.4, ha dejado más de tres mil muertos y cerca de nueve mil personas sin hogar. Además, la OMS reporta que al menos 7.3 millones de personas han sido afectadas, y que tres hospitales fueron destruidos y otros 22 resultaron dañados.
Vuolo lamentó que la ayuda internacional aún es insuficiente. “Distribuimos todos nuestros insumos y medicamentos, pero es una gota en el océano”, dijo.
Añadió que muchas personas han abandonado las ciudades por temor a nuevos colapsos estructurales, refugiándose en aldeas con escaso acceso a servicios médicos.
La OMS ha solicitado una ayuda urgente de 8 millones de dólares para atender esta emergencia sanitaria, reforzar los centros de salud y prevenir un brote de cólera que podría agravar aún más la tragedia humanitaria en Myanmar.
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